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TRASTORNO DE DEFICIT ATENCIONAL CON HIPERACTIVIDAD – TDAH

En la actualidad, quienes tienen conocimientos y experiencia en el diagnóstico y tratamiento del TDAH, aceptan que se trata de un trastorno neuropsiquiatrico de origen genético, cuyo mecanismo más importante es un desequilibrio bioquímico a nivel sináptico que involucra a los transportadores y receptores de dopamina y norepinefrina. Se trata del trastorno más frecuente en la neurología y la psiquiatría pediátrica, cuyo diagnóstico se basa en la historia clínica y los criterios diagnósticos del DSM IV, con frecuencia se acompaña de algún otro trastorno, especialmente de conducta, de aprendizaje, o de estado del ánimo. Su tratamiento más efectivo es el medicamentoso, acompañado de alguna terapia, cuando ella es necesaria.

El TDAH, tiene una base neurológica que afecta el comportamiento. Es como un rezago en el desarrollo del autocontrol. Se trata de un patrón de conductas, exagerado para la edad, que refleja una dificultad intensa y persistente para controlar las acciones y pensar antes de actuar.

Además de los síntomas de desatención, hiperatividad, impulsividad, las personas con TDAh, presentan problemas en algunas de las funciones ejecutivas, como las siguientes:

1.- La activación: Que se relaciona con la organización, el establecer prioridades y activarse para trabajar. Las personas con TDAH, les cuesta llevar una agenda de trabajo, sobre todo cumplirla. Hay dificultades para decidir que hacer primero y ejecutar lo que se ha propuesto. Es común que arreglen su escritorio para sentarse a trabajar, pero terminen tomando café en la sala o regando el jardín.

2.- El enfoque, tiene que ver con la capacidad para mantener la atención y también para pasar de una tarea a otra tarea. Quien tiene TDAH, suele distraerse con el menor estímulo, pero al mismo tiempo puede tener facilidad para hiperfocalizar cuando está muy motivado, de modo que todo lo que está a su alrededor sale de su campo visual y auditivo, esto ocurre, por ejemplo, cuando está viendo su programa favorito en la TV o está con un juego especial en el celular. 3.- El esfuerzo: es la función ejecutiva que permite ser constante en lo que se acomete. Muchos chicos con TDAH abandonan sus tareas apenas se presenta una dificultad o a veces inician un trabajo con mucha motivación y luego, sin razón aparente esta se acaba.

4.- La emoción: está ligada al manejo de las frustraciones, los niños con tdah, suelen tener muy baja o nula la capacidad para aceptar aquello que ocurre de manera diferente a la que ellos esperan y con frecuencia sobre reaccionan. Si el niño es responsable y más aun perfeccionista, puede molestarse y hacer un berrinche simplemente porque le salió mal la letra de su propia tarea o trabajo escolar.

5.- La memoria de trabajo: retener en la mente la información necesaria para guiar las acciones y recordar lo que se planeó hacer en un futuro cercano. Los olvidos son recurrentes en las personas con TDAH. Puede suceder que olviden llevar los materiales adecuados para la clase de pintura, por ejemplo o dejen de asistir a una cita acordada porque en ese momento estaban entretenidos en otra actividad o porque surgió algo imprevisto.

6.- La acción: monitorear y autorregularse. Los niños y adultos con TDAH, tienen frecuentemente una conciencia algo dormida, que les dificulta optar por lo correcto.

Si estas funciones ejecutivas no se trabajan desde corta edad, es muy probable que los adultos con TDAH, continúen teniendo problemas ejecutivos hasta la edad adulta.

Resumiendo lo expuesto, podemos decir que el TDAH es un problema de origen bioquímico, que afecta algunas funciones ejecutivas, lo cual se evidencia en comportamientos fuera de la norma, por ello es fácil comprender que para sacar adelante a un niño o adolescente con TDAH, además de sus padres y maestros, suele ser necesario el trabajo de una o más personas, entre quienes están:

  • El Neurólogo, o neuropsicologo experto en el tema que pueda hacer el diagnostico e indicar el tratamiento medicamentoso que el niño requiere, así como recomendar la participación de otros profesionales en el diagnostico o en el tratamiento cuando ello sea necesario.
  • El neuro psicólogo que además de trabajar con el niño, instruya a los padres sobre el correcto manejo conductual, y que sepa comunicarse con el colegio del niño o adolescente. Su labor es especialmente importante cuando existen problemas de conducta asociados al TDAH. Asimismo este será encargado del coach y de la parte emocional del niño en caso necesitara una terapia emocional.
  • El coach de TDAH, cuando es necesario ayudar a la persona a organizarse para lograr sus metas.
  • El terapista de lenguaje y aprendizaje cuando el niño presenta un problema en estas áreas.
  • El tutor de la escuela cuando necesita el niño alguna nivelación a nivel académico.

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