Materiales

ESCALA DE GUÍA EMOCIONAL

La Escala de Guía emocional es una herramienta que te permitirá reconocer tu emoción, a través de la identificación emocional del punto de mayor frecuencia. Mediante esta escala de guía emocional la persona puede verificar su temperatura emocional y trabajar para mejorarla, hasta llegar a los niveles emocionales de Libertad personal, optimismo y poder personal.

Es un estado emocional que al igual que el resto de emociones posee una función adaptativa. Pues nos invita a sonreír, a curiosear y a explorar con seguridad nuestro entorno. Estar contentos nos produce una sensación de expansión. Así, es posible que la propia activación fisiológica asociada refuerce la sensación de estar sonriendo y compartiendo la alegría con los demás. Esta emoción de la alegría a nivel corporal cuenta con la participación de varios músculos concretos que de forma automática se activan cuando estamos contentos. La alegría favorece a nuestro equilibrio y nos permite afrontar el estrés de la vida diaria. Esta emoción es expansiva pues nos empuja a elevar el todo de voz, y nos hace físicamente más ligeros.
Los investigadores Ekman y Friesen distinguen tres tipos de alegría diferentes: La alegría auténtica o sentida, que surge de forma natural y espontánea, se podría decir la alegría genética; la falsa alegría, donde no se corresponde la expresión con el sentimiento, y finalmente, la alegría cínica, donde se manipula la expresión de alegría para tapar otra emoción como puede ser la tristeza, el miedo, o la ira.
Recuerden que la alegría no es decir que todo está bien. Existe un consenso social, a la hora de responder a determinadas preguntas: ¿ Cómo estás? ¿Cómo te va? Solemos utilizar una única palabra “BIEN”, cuando en realidad muchas veces emocionalmente no nos sentimos así. Parece que hay una obligación de estar felices constantemente, o al menos de mantenernos a salvo de dar explicaciones a los demás. Nos cuesta construir un relato cuando las emociones que no invaden son el temor, el enfado o la tristeza.
En nuestros cursos de neuro coach enseñamos claves para practicar la auténtica alegría y datos para identificar la auténtica alegría. La auténtica alegría ocurre espontáneamente, no es un sentimiento forzado ni planificado, surge de manera natural. Empuja a compartir con los demás la cohesión social, y sirve como nexo de unión entre las personas fomentando la unión social y familiar. Proporciona a quien la vive paz interna, aumenta la autoestima y la autoconfianza de cada uno, fomentando los pensamientos positivos. La alegría es una energía poderosa que siempre está en movimiento constante, pues si está estancada no es posible que sintamos ninguna emoción placentera.
Para lograr desarrollo emocional de alto nivel, necesitamos del entendimiento. El entendimiento profundo nos coloca en el estado mental apropiado, nos conduce hacia la revelación y nos otorga la capacidad de percibir las cosas bajo una luz totalmente nueva. Las nuevas percepciones dejan a un lado los patrones viejos e ineficaces e insuflan nueva confianza en lo que hacemos y nueva confianza en la vida.
El conocimiento y como consecuencia el entendimiento, sea que lo llamemos conocimiento, percepción o revelación, tiene un gran valor, pero sólo cuando actuamos conforme a él. La acción da como resultado la experiencia; ésta, obtenida mediante la práctica, vuelve realidad la teoría. La realidad da fortaleza interna. Eso es Progreso a corto y mediano plazo.
El conocimiento y el entendimiento claro llega a veces en un instante, pero en la mayoría de casos llega con el paso del tiempo, el entendimiento es la base del aprendizaje.
Con el aprendizaje viene el progreso, y con el progreso viene la alegría. Continuemos aceptando el conocimiento y continuemos aprendiendo y experimentando. Por ejemplo, Leonardo Da Vinci deseaba descubrir la forma de que la gente volara, pero sus contemporáneos insistían en que, si Dios hubiese querido que los humanos volaran, les habría puesto alas como a los pájaros. Por lo tanto había una diferencia entre Leonardo y sus contemporáneos, esta diferencia estaba basada en el sistema de creencias que tenía Leonardo estaba basado en el conocimiento, sin embargo los contemporáneos de leonardo no manejaban este conocimiento. A pesar de esto, Leonardo persistió en su intento. Lo intentó y si bien fracasó, hoy en día aún se recuerdan sus decididos intentos pese a la total oposición. Cuatrocientos años más tarde a los intentos de Leonardo Da Vinci, el Aeropuerto de Roma lleva el Nombre de Leonardo Da Vinci.
Nunca sabemos lo suficiente, siempre hay algo que descubrir, algo nuevo que aprender mediante el conocimiento.
El poder personal se percibe desde lejos en una persona, el poder personal no se alcanza aprendido técnicas o ejecutándolas. Crecer en poder personal significa aprender a conservar el equilibrio en cualquier circunstancia. El poder personal va de la mano con el equilibrio, que nos permite ser sensatos, mantener el contacto con la realidad, y aprender a evitar los extremos, que dividen y separan. Al haber equilibrio hay reconciliación, incluso con lo que parecen ser opuestos. Quien tiene poder personal comprende que los innumerables hilos que recorren todo este universo infinito son necesarios, pues son ellos los que entretejidos, conforman el maravilloso tapiz de la existencia diferencial. El poder personal es el que mantiene a la persona en estado emocional de paz y armonía. La medida de la sabiduría práctica de una persona es su capacidad para conservar el equilibrio bajo tensión. El poder personal esta basado en el equilibrio, el orden y la paz. En el mundo moderno no siempre resulta sencillo mantener el equilibrio, basta un pensamiento, o palabra negativa de otra persona para que perdamos ese equilibrio, pero la persona que desarrolló altos niveles de poder persona, sabrá mantener el equilibrio en todos los aspectos de su vida. Somos como caminantes en la cuerda floja para llegar con éxito al otro lado hemos de poner cuidadosamente un pie delante del otro, y valernos de una vara para mantener el equilibrio. Basta con que demos un paso equivocado, o que la vara esté un poquito más cargada hacia un lado, para que nos vengamos abajo.
La cuerda por la que caminamos es el sendero hacia nuestro destino y para llegar al otro lado debemos dar todos los pasos con precisión. Cada paso requiere que equilibremos las diferentes virtudes en uno de los lados podemos perder el equilibrio. Por ejemplo, en la vida necesitamos ser dulces y la dulzura es el símbolo de una naturaleza buena y compasiva. Sin embargo, demasiada dulzura, como la miel, es pegajosa. La gente se pegará a nosotros y nosotros a ella, y ese peso nos desequilibrará. Incluso las cosas positivas necesitan estar en equilibrio, por ejemplo, debemos tener determinación para alcanzar nuestras metas. La determinación nos da la energía y la concentración requeridas para obtener cualquier logro. No obstante, demasiada determinación inadecuada puede convertirse en necedad de estrechar tanto la visión que nos vuelva insensibles para con los demás. Así pues la determinación debe estar equilibrada con la paciencia y la flexibilidad.
Es por esto que a través de nuestros cursos se trabaja el poder personal a través de ejercicios que te permitan mantener el equilibrio lo que sea necesario durante el tiempo de estudios para interiorizar los cambios duraderos.
La ley para todo ser humano es : Tal como tratamos a otros, así seremos tratados nosotros. Esto es justicia. Naturalmente, el amor respeta la libertad y la opción o derecho de cada persona a ser como es. El amor es la máxima justicia, y el amor es una de las mas altas emociones. La libertad es el derecho a escoger; sin ella el individuo no puede disfrutar de la vida. Somos felices cuando tenemos la libertad de elegir. La historia huma está llena de guerras, revoluciones y declaraciones de libertad, independencia y liberación. Para los seres humanos y más aún para lo coach que trabajamos con ellos, la libertad es el derecho más preciado, pues permite la total expresión de las esperanzas, anhelos y aspiraciones de cada individuo en particular. Dentro de nuestros cursos basados en la guía de escala emocional tenemos a la libertad como el número 4, por ser una emoción bastante positiva dentro del listado emocional. La libertad es un derecho personal innato, pero cuando se utiliza mal ocasiona dolor. El dolor es el lenguaje de la justicia. Somos totalmente libres de escoger: es una ley y es nuestro derecho. Pero no debemos olvidar que por encima de la libertad persona de escoger se encuentra el equilibrio de la emoción de lo justo. El propósito fundamental de la justicia no es castigar sino defender los derechos y libertades de todos los seres humanos y de la naturaleza. La justicia es benévola ya que constantemente pugna por preservar la armonía inherente al universo.
El mal uso de la libertad es lo que genera la injusticia. Por consiguiente, el papel de la justicia está hecho para reparar la injusticia, corregir el desequilibrio individual y colectivo. Inevitablemente donde hay injusticia hay violencia física, verbal, emocional y psicológica. Cuando a una persona no se le respeta el derecho a la libertad o el derecho al ser, el resultado es la agresividad y la violencia. Faltar el respeto a otro y negar su derecho a la libertad y al ser , es la mayor de las violencias.
Por este motivo en todos nuestros cursos lo más importante es aprender a usar la emoción de la libertad con la finalidad de llegar a nuestros objetivos.
Como resultado de las decisiones egoístas, la religión del mundo actual es la violencia. La violencia de unas personas contra otras y contra la naturaleza es tan grande que es fácil ver y sentir cómo trabaja la maquinaria que repara estas injusticias, a una velocidad colosal. Esto se hace evidente en los grandes trastornos mentales. En esta confusión, los continuos pensamientos y acciones injustos producen torbellinos de negatividad emocional, mental y física. La humanidad ha hecho mal uso de su libertad, pero en el ojo de la tormenta la justicia serena trabaja para reparar todo desequilibrio.
Ningún pensamiento, opinión o acción humana puede invalidad la justicia. Su ley es absoluta. La ley es que la armonía y el orden deben ser preservados tanto a nivel personal como a nivel global. Cuando el mal uso de la libertad produce desorden, la justicia pugna por recuperar el equilibrio, con consentimiento humano o sin él. Y ello puede causar sufrimiento a quienes se rehúsan a cambiar su actitud egoísta. A menos que abran la mente al entendimiento, el sufrimiento continuará.
La justicia y la libertad es absolutamente infalible porque su propósito final es preservar el bien para todos. Justicia no equivale a castigo: justicia es el proceso simultáneo de comprensión y responsabilidad. Somos libres y tenemos derechos, pero debemos comprender que somos responsables de las consecuencias que se derivan del modo en que utilizamos dichos derechos. La propia naturaleza reacciona con cataclismos, enfermedades, virus, pandemias en su intento por conservar la armonía innata a pesar de la inferencia constante y egoísta de la raza humana. Si existe cualquier falta de equilibrio, la justicia restablecerá ese equilibrio sin que lo solicitemos, y esa es la justicia natural.
El castigo es el proceso automático universal que recupera el equilibrio con el curso del tiempo en el espacio. De hecho, no deberíamos llamarlo castigo, pues simplemente es justicia.
Existe un poder incluso mayor que la justicia, que puede saldar deudas de alto nivel emocional, remediar la falta de equilibrio y sanar el dolor profundo de los seres humanos. Este poder respeta a la justicia porque ésta funciona perfectamente, pero puede anular su ley de ojo por ojo, diente por diente. Ese poder es el amor. Sin embargo, este amor actúa con una condición debemos perdonar a otros en la medida en que deseemos ser perdonados. Si se rompe esta condición de libertad, la justicia asume automáticamente su responsabilidad.
Amar a los otros seres humanos desinteresadamente es respetar su derecho a existir con libertad y actuar como son: aceptarlos. Si recaemos en el antiguo hábito de utilizar la libertad con irresponsabilidad y de interferir egoístamente, la justicia no le quedará más remedio que entrar en acción.
La gratitud se encuentra en nuestra escala de guía emocional como un paso importante en la planificación del futuro que deseamos lograr, en nuestros cursos se usa como herramienta que permite lograr los objetivos trazados. Debemos usar la Gratitud de la siguiente manera: Con los hábitos no sucumbir en ellos o perdemos nuestra dignidad Con uno mismo, nunca abandonar o perderemos nuestro destino.
Con los demás nunca dar lo peor de ti, o jamás desarrollarás lo mejor de ti mismo.
El dicho reza lo siguiente: Lo que damos y agradecemos, será lo que recibimos.
La lección es simplemente dar y agradecer.
Hay hábitos y actitudes que están tan arraigados en la personalidad que no basta el conocimiento intelectual para lograr un cambio, sino hace falta técnicas que nos permitan abordarlo. Éste conocimiento es necesario y constituye el primer paso para la liberación personal, pero no es suficiente, por muy claro e inspirador que sea. Cuando no hay amor, solo puro conocimiento de lo que es correcto y erróneo nos motiva a seguir progresando. Gradualmente esto aprisiona al yo interno en una jaula de esfuerzo riguroso, de manera que en vez de abrirnos al cambio y liberarnos nos encerramos en él y quedamos atrapados.
El amor nos permite aceptarnos como somos y aceptar de igual manera la necesidad de realizar cambios personales importantes y urgentes. Y lo aceptamos porque el amor siempre nos motiva a aspirar a lo más elevado de nosotros mismos. El amor nos impulsa a alcanzar lo más elevado del progreso y a la vez nos libera de la presión del esfuerzo riguroso pues podemos cometer errores y tener debilidades. Gracias al amor establecemos una relación amistosa con nuestras familias, hijos, amigos. Este amor no nos apresura, sino que trabaja con nosotros y a nuestro favor. Nos damos cuenta de cuan valioso es, y por lo tanto no deseamos desperdiciarlo descuidando las oportunidades que se nos brindan para cambiar. El amor nos libera rápida y eficazmente porque nos permite ver nuestro lado positivo de nosotros mismos y trabajar con él. Cuando vemos únicamente nuestro lado negativo sentimos temor de modo que reprimimos nuestras debilidades ya que no queremos reconocerlas ni que otros nos consideren débiles. Si solo contamos con la teoría del conocimiento intelectual y no trabajamos más que con él intelecto, nos faltará confianza, temeremos al fracaso, e incluso tendremos exceso de arrogancia. Para cambiar y tener éxito requerimos tanto del conocimiento intelectual a través de la técnica que aprendemos en nuestros cursos como del amor de la guía emocional positiva.
Para progresar necesitamos de la cooperación asociada, pero debemos aceptarla con responsabilidad sin intentar descargar todo en los demás. Tenemos que hacer nestra parte. El amor genera confianza, al confiar en nosotros, podemos reconocer nuestro valor original a través de los ojos de nuestros amigos, familia o asociados.
Las raíces del amor son el cimiento oculto, el sostén. Todo cimiento está oculto, pero, aunque no se ve, sostiene toda la estructura. Ya sea nuevo o viejo, feo o hermoso, un edificio requiere cimientos sólidos para permanecer en pie. También un ser humano posee cientos invisibles. La estructura visible de la vida humana, el cuerpo, las palabras y las acciones posee en sus raíces una energía sutil. El proceso llamado muerte ocurre cuando esta energía sutil abandona al ser humano. Hay una boca, pero no hay palabras, hay ojos pero ya no ven, hay cuerpo pero sin movimiento. La estructura permanece, pero el cimiento se ha ido. El cimiento de la vida humana no es material.
Mientras no examinemos las raíces de la vida humana de nuestra existencia humana no podremos empezar a comprendernos y a cambiar. La psicología ha intentado llegar a estas raíces y nos ha ayudado a comprender el mundo interno de nuestros procesos conscientes y sub conscientes. Sin embargo, para conocernos verdaderamente debemos regresar a la semilla. Para los seres humanos, la semilla son los pensamientos, los pensamientos brotan del alma, un foco de energía no material, eterna en forma de identidad. El alma no está sujeta a cambios como lo está el cuerpo. El alma, que no pertenece al mundo material, es la base de la conciencia, este receptáculo viviente, no físico contiene nuestra personalidad, nuestros pensamientos, nuestros deseos y nuestras emociones. Así como la semilla de un árbol guarda en su interior su imagen, hasta que las condiciones apropiadas le permiten manifestarla el alma contiene en su interior la imagen de la personalidad individual, que se manifiesta a través de la acción. En un sendero espiritual intentamos alcanzar lo que hay de eterno en la personalidad humana. Fuera de la negatividad que hemos acumulado en el interior, nuestra naturaleza básica es pura. El alma es decir el verdadero yo, no es pecadora en sus orígenes, es originalmente buena. Cuando se experimenta esta preciosa energía, la conciencia resurge con ímpetu. Esta irrupción La iluminación es el salto hacia una nueva percepción que nos da confianza y esperanza. La vida es entonces más real, y en consecuencia, más llena de amor y plena felicidad.
La pasión es una de las emociones que concentra más fuerza y energía es una emoción que ayuda a conseguir el resultado de una meta, la pasión es una suerte de motor interior emocional que ayuda a pasar a la acción una vez identificada una meta, es necesario llevar a la práctica acciones concretas para lograr los resultados que nos hemos planteado. Cuando una persona tiene en su haber la emoción de la pasión, ésta le ayuda a desarrollar la agudeza sensorial, y ayuda a formar los hábitos y actitudes que necesitamos para lograr los resultados que deseamos obtener.
Por lo tanto, la pasión es una fuerza interior o impulso interno que mueve a las personas hacia la ejecución de acciones de una manera enérgica, para lograr las metas deseadas. La pasión está formada por energía que tiene que ver con la vitalidad que se necesita para actuar en el orden físico, intelectual y psicológico, a fin de aprovechar al máximo nuestras posibilidades y por ende, la oportunidades que se nos presenten.
La esencia del entusiasmo es saber cómo vivir. Ese conocimiento nos da la felicidad a largo plazo. La verdadera felicidad e ilusión no consiste en un sistema de culto o en la religión sino en una actitud neuro positiva hacia nosotros mismos y hacia los demás, y eso convertirá la vida en dicha, no en esfuerzo.
Para experimentar una vida feliz basta con unas relaciones personales satisfactorias y un sentido de la meta o el propósito más importante en nuestras vidas, en esta escala de guía emocional el entusiasmo y la ilusión se encuentran como estados positivos de la mente, y los usamos en cada uno de los cursos de coach como parte de las herramientas básicas de cada uno de nuestros cursos.
La felicidad o la ausencia de ella nunca obedece a causas externas sino proviene del interior Así el bienestar general material no es suficiente para brindar la felicidad, ni tampoco la desdicha, es un complemento que colabora en ello.
La gran afección de la conciencia humana es considerar sólo lo externo como un medio eficaz para lograr la felicidad, esperando simplemente lo mejor, en lugar de examinar también los valores y emociones interiores que dan paso a las actitudes y acciones personales.
La felicidad no puede hallarse esperando simplemente lo mejor. No hay Atajos. Ninguna otra persona o cosa externa puede darnos un estado permanente y duradero de bienestar. Es nuestra propia responsabilidad lograrlo. Las cosas externas pueden contribuir, servir de guía e inspiración, pero en última instancia la vida es lo que hacemos de ella.
La exploración de nuestro interior nos procura mayor grado de entendimiento. Con ese entendimiento de la guía emocional podemos crear la vida que deseamos vivir. Sin este entendimiento no podremos liberarnos de los obstáculos y de las crisis que la vida tiene.
En la actualidad parecería que a cada paso hay crisis y contratiempos y situaciones insolubles. Se diría que esto se ha convertido casi en lo común para la vida humana. Cuando somos auténticamente humanos la vida es más que la simple supervivencia y la superación de obstáculos.
La esencia del entusiasmo es saber cómo vivir. Ese conocimiento nos da la felicidad a largo plazo. La verdadera felicidad e ilusión no consiste en un sistema de culto o en la religión sino en una actitud neuro positiva hacia nosotros mismos y hacia los demás, y eso convertirá la vida en dicha, no en esfuerzo.
Para experimentar una vida feliz basta con unas relaciones personales satisfactorias y un sentido de la meta o el propósito más importante en nuestras vidas, en esta escala de guía emocional el entusiasmo y la ilusión se encuentran como estados positivos de la mente, y los usamos en cada uno de los cursos de coach como parte de las herramientas básicas de cada uno de nuestros cursos.
La felicidad o la ausencia de ella nunca obedece a causas externas sino proviene del interior Así el bienestar general material no es suficiente para brindar la felicidad, ni tampoco la desdicha, es un complemento que colabora en ello.
La gran afección de la conciencia humana es considerar sólo lo externo como un medio eficaz para lograr la felicidad, esperando simplemente lo mejor, en lugar de examinar también los valores y emociones interiores que dan paso a las actitudes y acciones personales.
La felicidad no puede hallarse esperando simplemente lo mejor. No hay Atajos. Ninguna otra persona o cosa externa puede darnos un estado permanente y duradero de bienestar. Es nuestra propia responsabilidad lograrlo. Las cosas externas pueden contribuir, servir de guía e inspiración, pero en última instancia la vida es lo que hacemos de ella.
La exploración de nuestro interior nos procura mayor grado de entendimiento. Con ese entendimiento de la guía emocional podemos crear la vida que deseamos vivir. Sin este entendimiento no podremos liberarnos de los obstáculos y de las crisis que la vida tiene.
En la actualidad parecería que a cada paso hay crisis y contratiempos y situaciones insolubles. Se diría que esto se ha convertido casi en lo común para la vida humana. Cuando somos auténticamente humanos la vida es más que la simple supervivencia y la superación de obstáculos.
Ser puros nos permite regocijarnos de lo que realmente somos. La pureza no es la negación de la vida, sino una afirmación de la dignidad y el valor original de la vida. Reconocer que las personas, nuestros hermanos y hermanas, son también herederos de la vida e intrínsicamente buenos trae un flujo de la alegría al corazón. La pureza es el ojo de la verdad a través del cual vemos todo tal como fue originalmente: limpio, claro, libre y único. La pureza hace que la visión sea positiva y así, aunque somos conscientes de la realidad de la negatividad, podemos neutralizarla o superarla. La pureza trae consigo la compasión que transforma lo que está a su alcance. Entonces ya no criticamos ni nos quejamos. Cuando somos puros, somos felices. La Felicidad es estar satisfechos con lo que verdaderamente somos.
Pureza de visión significa no tener malos sentimientos ni reacciones negativas cuando se nos critica. Quien tiene sentimientos puros puede sortear toda clase de situaciones sin salir dañado y sin dañar a otros, y eso le permite ser independiente. Si tenemos demasiado ego se nos puede herir fácilmente y reaccionamos retirándonos de la escena o volviéndonos agresivos.
La pureza trae consigo la independencia. La prueba de esa independencia es la capacidad de amar y de intimar con otros. Cuando hay pureza los demás no sienten temor de nosotros y nosotros no le tememos a nadie. Porque no existe la amenaza de la pérdida o el daño, solo el amor puro. El amor puro reconoce la individualidad inherente a cada persona y la respeta. No hay etiquetas ni rígidas clasificaciones. La persona altamente feliz no etiqueta. Nuestro propósito es expresar esta individualidad de la manera más clara, natural posible. Puesto que la felicidad conoce nuestra individualidad, una persona feliz y pura nunca trata de convertir a su semejante en algo distinto de lo que somos. Nuestra felicidad estriba en ser lo que somos. La persona feliz tiene una percepción de la dignidad y valor en un alto estándar.
Un pensamiento positivo es la semilla que dará frutos y un pensamiento negativo también será una semilla que dará frutos negativos, la conciencia humana es la capacidad de pensar, razonar, sentir, expresar. Y todo ello se inicia con un único pensamiento o positivo o negativo.
¿Dejamos alguna vez observar nuestros pensamientos?
Pensamos alguna vez en detenerlos, en ponerles punto final. Habitualmente permitimos que se esparzan por doquier, que divaguen por todos los rincones de nuestra mente. Los pensamientos descontrolados son como lanzas que alcanzan altas velocidades y que tarde o temprano terminan dañándonos en nuestra acción, pero sobre todo en nuestros resultados.
Con claridad mental y positivismo mental no hay desgaste porque nuestra mente se vuelve ligera, no se ve agobiada con pensamientos negativos innecesarios. La mayor enfermedad de la mente es pensar en negativo y en demasía, especialmente pensar demasiado en otros y en lo que otros hicieron o debieron de hacer, o lo que debieran haber hecho, o lo que dijeron, lo que quisiéramos que hubieran dicho, por qué hablaron siquiera. Toda esta información para nuestra mente es perturbante y perturba la serenidad de la vida misma.
Pensar demasiado es como comer demasiado: La pesadez impide mantenerse ligero y flexible. Nos atoramos en pequeñeces y éstas acaban creciendo tanto que ya no podemos librarnos de ellas. Cuando pensamos demasiado solemos fantasear y reaccionar o negativamente o con desmesura, y así vamos creando y acumulando pensamientos que luego se convertirán en sentimientos negativos.
Es mucho mejor observar que asimilar cada palabra, sentimiento y actitud; mucho mejor que involucrarnos demasiado o reaccionar exageradamente. La observación pensada nos da la paciencia, la tolerancia y la claridad necesaria para pensar y actuar de manera apropiada; al observar nos concentramos interiormente, lo que nos va permitir ver la realidad.
Las palabras y opiniones de otros nos afectan continuamente. Para recuperar la paz mental y el estado optimista de la mente tenemos que emprender un viaje al interior nuestro. Así recobramos el equilibrio y dejamos de desperdiciar energía; aprendemos a pensar positivamente y a pensar antes de actuar. De otra manera los pensamientos, palabras y acciones desmesurados acaban por generar trastornos emocionales, mentales, y físicos. Estos Trastornos ocasionan cansancio, tensión, inquietud, temor.
Si no tenemos control sobre nosotros, serán los otros los que nos controlen. Como esto no nos gusta, reaccionamos, nos quejamos y el mal genio puede hacernos explotar. Si no aprendemos a viajar a nuestro interior y tener control sobre nuestros pensamientos negativos, definitivamente otros nos controlarán. Poner freno a la mente significa frenar la lengua, muchos de nuestros pensamientos y palabras están estrechamente conectados ya que lo que pensamos nos conduce a lo que decimos. Es un hecho que nuestras palabras positivas o negativas afectan a otros. Si se trata de palabras duras o de crítica negativa, la gente reaccionará devolviendo a su vez lo que ha recibido. Este juego de intercambio de palabras y emociones ocurre a diario y es extenuante. Algunos días, más que un juego parece un combate.
Nuestra conciencia es un reflejo de nuestros pensamientos, y nuestra vida es un reflejo de nuestra conciencia. Si sembramos una semilla de pensamiento positiva y limpia y no concentramos en ese pensamiento positivo y limpio, le daremos energía, así como el sol, se la da a la semilla que yace en la tierra. Y de la misma manera como semilla despierta y empieza a crecer, así los pensamientos en los que nos concentramos despiertan y empiezan a crecer. Por lo tanto, debemos tener pensamientos positivos constantes.
Cada mañana antes de iniciar tu día siéntate tranquilo y ten un brote diario de pensamientos positivos, y pensamientos de paz, armonía y equilibrio.
Dejemos que la paz encuentre su hogar en nuestro fuero interno. La paz es nuestra fortaleza original, nuestra eterna tranquilidad.
Hagamos que nuestro primer pensamiento del día sea positivo y pacífico; sembremos esta semilla a lo largo del día.
Un pensamiento positivo es la semilla que dará frutos y un pensamiento negativo también será una semilla que dará frutos negativos, la conciencia humana es la capacidad de pensar, razonar, sentir, expresar. Y todo ello se inicia con un único pensamiento o positivo o negativo.
¿Dejamos alguna vez observar nuestros pensamientos?
Pensamos alguna vez en detenerlos, en ponerles punto final. Habitualmente permitimos que se esparzan por doquier, que divaguen por todos los rincones de nuestra mente. Los pensamientos descontrolados son como lanzas que alcanzan altas velocidades y que tarde o temprano terminan dañándonos en nuestra acción, pero sobre todo en nuestros resultados.
Con claridad mental y positivismo mental no hay desgaste porque nuestra mente se vuelve ligera, no se ve agobiada con pensamientos negativos innecesarios. La mayor enfermedad de la mente es pensar en negativo y en demasía, especialmente pensar demasiado en otros y en lo que otros hicieron o debieron de hacer, o lo que debieran haber hecho, o lo que dijeron, lo que quisiéramos que hubieran dicho, por qué hablaron siquiera. Toda esta información para nuestra mente es perturbante y perturba la serenidad de la vida misma. Pensar demasiado es como comer demasiado: La pesadez impide mantenerse ligero y flexible. Nos atoramos en pequeñeces y éstas acaban creciendo tanto que ya no podemos librarnos de ellas. Cuando pensamos demasiado solemos fantasear y reaccionar o negativamente o con desmesura, y así vamos creando y acumulando pensamientos que luego se convertirán en sentimientos negativos.
Es mucho mejor observar que asimilar cada palabra, sentimiento y actitud; mucho mejor que involucrarnos demasiado o reaccionar exageradamente. La observación pensada nos da la paciencia, la tolerancia y la claridad necesaria para pensar y actuar de manera apropiada; al observar nos concentramos interiormente, lo que nos va permitir ver la realidad.
Las palabras y opiniones de otros nos afectan continuamente. Para recuperar la paz mental y el estado optimista de la mente tenemos que emprender un viaje al interior nuestro. Así recobramos el equilibrio y dejamos de desperdiciar energía; aprendemos a pensar positivamente y a pensar antes de actuar. De otra manera los pensamientos, palabras y acciones desmesurados acaban por generar trastornos emocionales, mentales, y físicos. Estos Trastornos ocasionan cansancio, tensión, inquietud, temor.
Si no tenemos control sobre nosotros, serán los otros los que nos controlen. Como esto no nos gusta, reaccionamos, nos quejamos y el mal genio puede hacernos explotar. Si no aprendemos a viajar a nuestro interior y tener control sobre nuestros pensamientos negativos, definitivamente otros nos controlarán. Poner freno a la mente significa frenar la lengua, muchos de nuestros pensamientos y palabras están estrechamente conectados ya que lo que pensamos nos conduce a lo que decimos. Es un hecho que nuestras palabras positivas o negativas afectan a otros. Si se trata de palabras duras o de crítica negativa, la gente reaccionará devolviendo a su vez lo que ha recibido. Este juego de intercambio de palabras y emociones ocurre a diario y es extenuante. Algunos días, más que un juego parece un combate.
Nuestra conciencia es un reflejo de nuestros pensamientos, y nuestra vida es un reflejo de nuestra conciencia. Si sembramos una semilla de pensamiento positiva y limpia y no concentramos en ese pensamiento positivo y limpio, le daremos energía, así como el sol, se la da a la semilla que yace en la tierra. Y de la misma manera como semilla despierta y empieza a crecer, así los pensamientos en los que nos concentramos despiertan y empiezan a crecer. Por lo tanto, debemos tener pensamientos positivos constantes.
Cada mañana antes de iniciar tu día siéntate tranquilo y ten un brote diario de pensamientos positivos, y pensamientos de paz, armonía y equilibrio.
Dejemos que la paz encuentre su hogar en nuestro fuero interno. La paz es nuestra fortaleza original, nuestra eterna tranquilidad.
Hagamos que nuestro primer pensamiento del día sea positivo y pacífico; sembremos esta semilla a lo largo del día.
Tener esperanza es saber trabajar mediante la paciencia para lograr lo que esperamos que suceda. Lo bueno, lo positivo, lo verdadero no pueden lograrse inmediatamente o de forma automática se requiere de dos cosas de la Esperanza y la paciencia para lograrlo y eso requiere de un tiempo y un proceso para lograrlo. A veces debemos actuar, pero otras veces tenemos que esperar. A menudo la gente trata de hacer que las cosas sucedan a la fuerza. En ocasiones ésta fuerza da resultados, pero en esos casos no nos queda el sentimiento de haberlo logrado realmente. Si cada centímetro del ÉXITO se obtiene mediante una batalla o conflicto, esa victoria es poco duradera y vana.
Los buenos resultados requieren de una dosis alta de esperanza y paciencia El éxito se deriva de aprender a respetar las cosas, no sólo las situaciones, sino especialmente a las personas. Sin duda debemos actuar, pero no debemos tener apego al acto en sí. El apego a lo que hacemos es lo que limita el éxito de los resultados positivos, ya que el apego o deseo de obtener ciertos resultados, despoja a la acción de su pureza.
¿Cómo trabaja un jardinero? Un jardinero trabaja seleccionando el terreno, luego según la temporada siembra las semillas apropiadas. Él disfruta de su trabajo, labra la tierra, esparce la semilla y más tarde riega la planta, sin embargo, en última instancia sabe que es la naturaleza misma la que manifestará el crecimiento. El jardinero usa la esperanza en la naturaleza, el jardinero debe estar siempre atento, asegurándose de que haya suficiente agua, que no ataquen los insectos del campo, pero no puede dominar este proceso natural. Él coopera y colabora con la naturaleza, pero no debe interferir en ella. El jardín más hermoso es él producto de la asociación de él y la naturaleza. Él acata sus leyes, comprendiendo cuándo ha de participar y cuando ha de esperar.
El verdadero éxito se basa siempre en la asociación de unos a otros, nosotros a través de nuestros cursos te ofrecemos esta asociación con la finalidad de que puedas convertirte en una mejor persona y quizás puedas ser un coach que colabora con nosotros. Una verdadera asociación no sólo acepta el propio papel sino también el de otras personas. Permitimos que otros contribuyan, sin pasar por alto nuestras responsabilidades. La gente se olvida de mantener el equilibrio. El jardinero debe comprender la ley del equilibrio, la esperanza y la paciencia de otra manera hará demasiado o muy poco, y la belleza y productividad del jardín se verán mermadas. El jardinero debe respetar el tiempo; debe tener la paciencia de esperar y la esperanza de cosechar y hacerlo en la estación adecuada para sembrar, porque si determinadas semillas se plantan en el momento equivocado o en el lugar erróneo de nada servirá la atención que se les brinde, sin embargo, no basta con tener paciencia y esperanza, sino entender lo que es apropiado, la paciente espera no concuerda con la verdad de una situación.
La inactividad y la paciencia no son lo mismo. La inactividad puede ser apatía, y la apatía surge cuando no existe el deseo de realizar esfuerzos o de comprometerse. Debemos sembrar las semillas de las acciones correctas y regarlas con responsabilidad y atención, pero nunca forzar las cosas por deseos egoístas. Estos deseos egoístas arruinan la cosecha que deseamos recolectar. No puede haber éxito con respecto a la felicidad y el bienestar si constantemente estamos interfiriendo y manipulado lo que deberíamos dejar en paz. Tenemos que trabajar mostrando respeto hacia el proceso natural, con este respeto, el bien inherente surge de todas las cosas.
A veces hacemos demasiado esfuerzo para mejorar, otras veces no hacemos lo suficiente para sentir grados de satisfacción. Debemos hacer esfuerzos. Si queremos mejorar hay que intentarlo. Nuestras circunstancias nuestras relaciones y nuestro destino son sólo el eco de nuestro propio carácter, de manera que somos sus últimos responsables. El único cambio indispensable que podemos hacer es en nuestro propio carácter. Es necesario comprometerse para mejorar. El poder del compromiso radica en que canaliza la energía de que disponemos a fin de obtener nuestras metas. Si somos sinceros con nosotros mismos, estamos comprometidos con nuestro crecimiento.
No necesitamos ser perfectos, pero sí honestos para con nuestra satisfacción personal. La honestidad nos permite ser realistas acerca de lo que podemos o no podemos hacer solo tenemos que hacer todo lo posible de acuerdo con nuestro entendimiento y capacidad. Aún así debemos estar atentos antes de dar el paso hacia arriba, sin apresurarnos a darlo, si aún no estamos preparados, pero sin perder nunca de vista este siguiente peldaño. Estar listo cuando es el momento de subir eso es la sinceridad.
Realizar esfuerzos sinceros hacia nuestro bienestar y satisfacción significa mantenernos disponibles para aprender cualquiera de las lecciones que trae la vida. Por mucho que hayamos leído o hecho por mucho que sepamos o comprendamos, siempre hay espacio para aprender. La satisfacción personal trae consigo humildad.
El aburrimiento es una experiencia universal, para nuestra escala de Guía emociona significa un ingreso a la puerta de las emociones negativas, un estado emocional en el que la persona no encuentra nada que le interese para llenar su tiempo libre, en donde la persona es poco capaz de hallar una motivación que le anime a formar parte de alguna actividad. El aburrimiento se puede decir que es la emoción neutra que da el paso entre una emoción positiva a una emoción negativa, muchas veces este estado de aburrimiento es mucho mejor que caer en un estado en su totalidad negativo.
El pesimismo es una emoción negativa, que se caracteriza por ciertas premisas, una persona pesimista es una persona que se enfrenta cara a cara con la verdad sin cortapisas, prefieren una realidad desagradable a que la traten de forma condescendiente o a que le endulcen. Una persona con la emoción del pesimismo es una persona que enfatiza sobre lo malo, o lo desagradable de una situación o circunstancia determinada, así que no les llama la atención los aspectos positivos de algo. Son personas que ante cualquier problema o algo que no va bien, ellos lo no lo normalizan, sino que suelen identificarlo, hacerlo público y denunciarlo. Por este motivo el pesimismo como emoción se encuentra como emoción negativa y no permite a las personas lograr sus objetivos. Dentro de nuestros cursos usamos las técnicas de los anclajes para perforar a esas personalidades negativas y pesimistas, enseñándoles a escalar en la guía emociona con la finalidad de salir del estado emocional del pesimismo.
La frustración es una típica respuesta emocional que manifestamos los seres humanos cuando se produce el fracaso de un deseo o esperanza, es decir, consiste en un sentimiento negativo emocional desagradable, que está en estrecha vinculación con las expectativas insatisfechas por no haber podido conseguir lo que se quería.
Nosotros consideramos la frustración como una emoción neutra que abre la puerta de ingreso a las emociones negativas de la escala de guía emocional. Es por ello que en nuestros cursos de neuro coach trabajamos sobre ella e identificamos qué factores pueden causarla. Entre los factores que pueden predisponer o precipitar la aparición de la baja tolerancia a la frustración están los siguientes: 1) el temperamento: las disposiciones más internas, biológicas y genéticas como el temperamento distinguen a los individuos en sus habilidades innatas y dentro de estas habilidades innatas puede estar la baja tolerancia a la frustración de forma genética. 2) Las condiciones sociales en función del entorno social y cultural en el cual se desarrolle la persona, influye notablemente en desarrollar el hábito de la emoción de la frustración.
La irritación es un tipo de emoción que se observa mediante ciertos comportamientos físicos, y que se producen ante algo que nos provoca un malestar que escala desde menos intenso a más intenso. Hay situaciones que nos afectan de manera desagradable, creando en nosotros una reacción impulsiva de defensa o rechazo. Esta reacción la experimentamos mediante la irritación, es decir una actitud nerviosa, insegura y emocionalmente inestable. La irritación tiene distintos niveles. Si hay algo que nos resulta poco agradable pero soportable, el grado de irritación no tendrá ninguna consecuencia importante, si la irritación está originada por un factor que verdaderamente nos afecta, nuestro grado de irritación emocional se dispara y las consecuencias pueden ser nefastas hasta llegar a la ira. Hay situaciones en las que el nerviosismo y la irritación están muy presentes, como por ejemplo conducir auto en las grandes ciudades, el exceso de tráfico, los problemas al momento de conseguir donde aparcar el auto, estas circunstancias manejan un grado de irritación moderado soportable de acuerdo al disparador, este grade de irritación irá poniendo tenso a los conductores, los cuales se irán desahogando con gestos y expresiones para canalizar el desasosiego que sienten. Cuando una persona nos desagrada porque su manera de ser tiene un elemento que provoca un rechazo en nosotros, decimos que nos resulta irritante. Si tenemos confianza con esa persona probablemente le digamos algo así: “No me irrites, por favor” Si no tenemos la suficiente confianza optaremos por permanecer callados, disimulando la incomodidad y la impaciencia que sentimos. La irritación es una emoción que nos lleva rápidamente a escalar en la guía emocional negativa de la ira y la frustración generalizada.
Es un estado emocional negativo contrario a la paciencia, que nos impide disfrutar de cada momento ya que muchas veces no nos damos cuenta que lo sufrimos. Lo cierto es que cada momento que pasa no volverá. Y la impaciencia es el peor de los enemigos que podríamos tener en ese sentido, ya que coloca todo tu foco de atención en lo que está por venir, impidiéndote disfrutar del aquí y el ahora, y de todo cuanto puedes crear en tu vida. La característica de la impaciencia es hablar rápido, moverse constantemente, interrumpir constantemente a tu interlocutor. La impaciencia esta directamente proporcional con la ira, la irritabilidad y la frustración. Identificar la impaciencia como una debilidad es importante ya que, una vez identificada la emoción, se puede hacer uso de técnicas para escalar en nuestra guía emocional.
El agobio es un estado emocional negativo que no invade a los seres humanos, normalmente cuando estamos sometidos a presiones de los ámbitos de la vida o cuando una determinada situación se torna insostenible e inmanejable para nosotros. Se caracteriza por una experiencia de molestia emocional y fatiga física. El agobio genera en las personas ansiedad generalizada, es por ello que se trabaja en la escala de guía emocional con el propósito que este agobio no salte hacia la depresión de la persona que sufre del agobio. La postura del agobiado es una postura encorvado, y el lenguaje que usa la persona que está en la emoción del agobio es un lenguaje de pesimismo y desanimo.
Es una emoción negativa se genera por la percepción de un suceso que resulta contrario a las expectativas, provocando un sentimiento negativo al constatar que los deseos personales y el resultado del proyecto deseado no van a cumplirse; la decepción suele ser el resultado querer controlar los resultados. A través de nuestros cursos de neuro coach se trabaja la liberación de los resultados, eso significa que cuando tenemos una expectativa, esta deberá ser liberada sin apego exagerado con el objetivo que no se convierta en una decepción. Las expectativas negativas suelen ser el origen de las decepcione, mientras más dura un estado de decepción emocional más probabilidades de que esta decepción se convierta en resentimiento y este resentimiento emocional en tristeza y depresión.
Las dudas es una emoción basada en la vacilación que experimenta una persona frente a algo o ante la elección de varias alternativas. La duda puede producirse a partir de un hecho, o en la recepción de una noticia o de una creencia. La duda es lo contrario de la certidumbre, cuando estamos convencidos de nuestra elección diremos que tenemos certeza, mientras que cuando hay incertidumbre sobre algún tema en especial es porque prevalece la duda. Una emoción de duda siempre supondrá un estado de incertidumbre, pues donde hay dudas no puede haber jamás certeza, si yo estoy dudando acerca de algo que me dijeron es porque no estoy totalmente seguro que eso sea realmente cierto. También puede suceder que dudo al recibir un estímulo de varias opciones para elegir, en este caso la duda está presente por la falta de seguridad de que mi elección será la que me satisfaga. Una duda siempre implicará un límite a la confianza, porque quien duda no está creyendo en la veracidad del conocimiento que le proponen. Las dudas pueden aparecer en innumerables momentos de nuestra vida diaria: cuando estamos por comprar un objeto, pensamos si es la mejor opción, si el precio está acorde o habrá otro más económico, cuando tenemos que decidirnos por un plato a elegir en un restaurant que tiene varios platos de nuestro gusto, cuando tenemos que decidirnos por un empleo, ante la posibilidad de elegir entre dos alternativas, surgirán las dudas al respecto de cuál es el más beneficioso.
En conclusión, las dudas pueden durar determinado tiempo sin embargo cuando se convierten en un punto fijo emocional que dura en el tiempo, nos encontramos ante una emoción negativa que debemos trabajar a profundidad, pues la duda genera desconcierto y el desconcierto, genera inseguridad hacia nosotros mismos y como consecuencia de esta inseguridad viene en definitiva la baja autovaloración de mi mismo.
Puede entenderse a la inquietud como un estado de nerviosismo que se produce ante una determinada situación. La persona que está inquieta emocionalmente no cuenta con paz interior ni puede relajarse, ya que hay algo que le genera preocupación. De esta manera, por ejemplo, cuando a un trabajador le informan que tiene que ir a hablar con su jefe, puede sentir inquietud por la situación, ya que su superior tal vez le informe que está sancionado. Hasta no hablar con su jefe, el empleado se sentirá inquieto. La inquietud también puede analizarse como un síntoma de la ansiedad. Al estar inquieta, la persona no puede concentrarse en lo que está haciendo, debido a que su atención y sus pensamientos están focalizados en otras cuestiones. Esto hace que la inquietud pueda causar problemas cotidianos. Es por eso que en nuestros cursos de coach trabajamos en eliminar la emoción de la inquietud con la finalidad de trasformar ese hábito de la inquietud a fin de evitar niveles altos de ansiedad, recuerden que la ansiedad no expresada se convierte con el tiempo en depresión, y la depresión, según nuestra escala de guía emocional se convierte con el tiempo en muerte emocional.
Algunas personas se culpan por todo, otros se culpan por nada. Si algo sale mal, presuponen que son los responsables. La falta de autorrespeto es la causa de que se crean indignos. Con el paso del tiempo este sentimiento los lleva a pensar que no merecen felicidad ni amor, y que su pesar y sufrimiento son el castigo que merecen. Pierden la fuerza y la visión que les permitiría buscar soluciones a los problemas cotidianos.
Algunas personas proyectan constantemente en otros la causa de sus desdichas. La principal razón para proyectar la culpa es la reticencia a asumir la responsabilidad por sus propias decisiones. Es más cómodo y conveniente convertir a otro en el culpable. La gente se aferra al pasado y no logra perdonar ni olvidar. Pierde la oportunidad de cambiar su manera de pensar, desaprovecha las oportunidades del presente.
Los problemas y las dificultades son una señal de que debemos de cambiar nuestra actitud hacia la vida o hacia ciertas personas y también cambiar nuestros comportamientos. Necesitamos reconocer nuestras debilidades y responsabilizarnos por las decisiones que tomamos. Si lo hacemos ganamos la libertad.
Las demás personas no son ni la causa ni la causa ni la solución de nuestro infortunio. Nunca encontraremos soluciones si nos preocupamos por culpar a otros: nuestra mente estará demasiado llena de resentimientos, animosidad y desesperanza para tener la claridad de escoger con sensatez.
Al culpar a otros justificamos nuestra falta de responsabilidad, al culparnos justificamos nuestros sentimientos de culpa e inferioridad.
Esta emoción negativa tiene falta de energía, interés y vitalidad, el desanimo va acompañado de una postura de pasividad e incapacidad para el esfuerzo. Normalmente está considerada dentro de las emociones neutras que dan paso al inicio de las emociones negativas, el desánimo deberá ser tratado a tiempo de lo contrario puede desencadenar en la depresión y la muerte emocional de quien lo padece. A través de nuestros cursos usamos el desanimo como una emoción superior al de la depresión o la culpa, sin embargo, es una emoción que no deberá durar demasiado tiempo, de lo contrario desencadenará hacia niveles negativos dentro de nuestra escala de guía emocional.
Las personas que padecen de desánimo por lo general no llevan alegría en el desarrollo de actividades que les gustaría realizar, e incluso pueden rendirse rápido a una actividad que le trae alegría y relajación. La emoción del desánimo suele ser un hábito aprendido a lo largo de los años, debido a este motivo el desanimo suele ser una forma de vida para aquellas personas que lo aprendieron a muy corta edad. El desánimo es una emoción que va unida a emoción de la inseguridad y la culpa. Eso significa que la persona con desánimo salta del desánimo a la inseguridad y de la inseguridad al desánimo. Este hábito del desánimo a lo largo del tiempo puede dar como resultado una persona con baja autoestima o baja valoración de si misma como consecuencia de la falta de autoconfianza.
El silencio reside en la habilidad de escuchar, escucharnos a nosotros mismos y escuchar a los demás. Escuchar es un arte ya olvidado en estos tiempos, Sin él no podemos comunicarnos ni relacionarnos con los demás de forma efectiva y por lo tanto no logramos que nuestra vida tenga sentido. Necesitamos aprender a escuchar. El silencio interior muchas veces nos permite escucharnos y comprender. El silencio es capaz de ingresar a áreas en donde no podemos entrar con facilidad. Las preocupaciones y el dolor pueden curarse cuando escuchamos. La IRA, el temor requieren de la tolerancia, el dolor de la desilusión necesita la emoción de la esperanza, la violencia de la venganza y el rencor necesita de la emoción del perdón y la paciencia, y el TEMOR, requiere de la emoción del Valor. El ego necesita de la emoción del autorrespeto. Y mediante nuestros cursos de neuro coach ustedes pueden acceder a estas emociones a través de una vía más rápida que haciéndolos solos.
Escuchar como coach que somos significa que podemos percibir la realidad. AL estar tranquilos escuchando tenemos la visión completa de la otra persona a través de la escucha activa.
El ego, la IRA, EL TEMOR y los deseos erróneos han creado las diversas enfermedades neuropsicológicas de la mente. Estas enfermedades no son parte de nuestro verdadero yo, y hemos creído en ellas durante demasiado tiempo las hemos transitado.
La combinación de nuestra bondad original con esta emoción negativa aprendida y repetida a lo largo de tanto tiempo ha generado en nosotros una gran confusión. Para separar esta confusión y acabar con las emociones negativas y la enfermedad psicológica, necesitamos las cualidades de nuestro sistema de creencias curado, y de nuestro yo original, en espaciales cualidades de emociones positivas de la guía de la escala emocional.
Estas cualidades del sistema de guía emocional aprendido en nuestros cursos nos ayudarán a cambiar cada día. Cada día nos purificamos más, cada día nos volvemos más fieles a nosotros mismos. Es en el espejo del silencio donde vemos nuestro cambio, en donde nuestro nuevo yo se vuelve realidad, y no una simple esperanza remota. Para consolidar esta realidad debemos destinar un tiempo diario a nuestro curso de la Guía emocional.
Una vez que hayamos aprendido a tomar un tiempo para estudiar nuestro sistema de guía emocional, disfrutaremos guiando a otros también en su escalada en la guía emociona. Al escuchar a otros generamos intimidad con ellos, y la intimidad da pie a la amistad. ¿ Que es la vida sin amistad? Lo que ofrecemos de corazón da calidad a nuestras relaciones como coach y nuestras relaciones como personas. Una relación genuina está basada en la sinceridad; una relación genuina es perdurable y constante. Esto hace que la vida valga la pena.
Recordemos que la venganza esta en una posición de la guía emocional mucho mejor posicionada que el temor, eso significa que es mucho mejor sentir venganza que temor. Sin embargo, una vez superado ese temor debemos empezar a trabajar el sentido emocional del estado de venganza.
La habilidad de perdonar a otros depende mucho de cuan sinceros seamos con nosotros mismos. Ha sido nuestro viaje por la vida uno de pureza, perfección y limpieza, sin un pensamiento, palabra, o acción errónea. Si nos vemos con sinceridad a nosotros mismos ¿Cómo no podremos perdonar a otros en vez de vengarnos de ellos?. Todos hemos actuado mal en el pasado, ya sea por no haber sabido lo que era correcto o movidos por el temor o la falta de compresión. Cundo examinamos el pasado a través del sistema de creencias que les enseñamos en nuestros cursos, solemos arrepentirnos de muchas cosas que alguna vez dijimos o hicimos a terceros. Una vez que ha pasado el tiempo y que tenemos el conocimiento nos damos cuenta de lo que es correcto y comenzamos a rectificar. Con el simple deseo de hacerlo hemos dado inicio al proceso de perdonarnos. Par que el proceso continúe debemos perdonar a otros. No es posible condenar a otros y disculparnos, esto es hacer trampa, y el universo no nos lo va permitir.
El poder de perdonar en vez de usar la venganza como herramienta surge de la compasión. El perdón hace desaparecer la necesidad compulsiva de probar que estamos en lo correcto, borra la indignación por injusticias imaginarias. Si no aprendemos a perdonar, el resentimiento nos envenena y la venganza se convierte en nuestro nuevo punto fijo emocional constante. Aquellos que no perdonan, que insisten en desempeñar un papel de jueces, deberán esperar lo mismo a cambio. ¿Como podría ser de otra manera?
Cuando no perdonamos llevamos una doble carga interna, tanto el resentimiento por la injusticia cometida por otros como la oculta realidad de nuestra propia injusticia. El perdón nos libera de esas amargas emociones negativas. Perdonar significa ser compasivo y avanzar pacíficamente en nuestra escala de guía emocional desde lo que es bueno hacia lo que es mejor. El perdón derrite la dureza presente en el corazón de otros. Quizás al principio nuestro perdón lo desconcierte, incluso puede pensar que somos ingenuos. Sin embargo, a la larga apreciará y valorará este acto supremo de bondad.
Perdonar y olvidar es amor en acción. Pero debemos aprender a perdonarnos y a perdonar a otros; de otra manera el proceso de liberarnos de esta carga no comienza ni avanza.
Nuestra libertad interior se ve completamente constreñida. Perdonarnos significa desprendernos del pasado, pero también quiere decir no cometer los mismos errores una y otra vez ni inventar excusas para disculparnos. Aquel que ha endurecido su corazón a través de la emoción de la venganza o la falta de perdón no podrá ni siquiera sentir el perdón para el mismo. Si queremos ser perdonados primero debemos estar dispuestos a perdonar. Tener valor para tomar la iniciativa es lo que verdaderamente distingue a quien es realmente justo. El que perdona primero no sólo demuestra su justicia: demuestra especialmente su amor.
Cuando usamos la venganza por determinado tiempo para salir de una emoción profunda más negativa que la venganza, estaría justificado siempre y cuando esta emoción sea tratada a la brevedad posible con la finalidad de escalar emocionalmente hacia otra emoción superior a la venganza.
El odio es una emoción en la escala de guía emocional negativa, que genera dos comportamientos concretos, por un lado evitar aquello que se odia y por otro lado destrucción de aquello que genera el odio. Cuando el sentimiento de odio se encuentra dirigido a un ser humano puede verse materializado en insultos o agresiones físicas. Dentro de las razones que llevan a alguien a sentir odio por otro o por algo, se encuentran que ese otro lo haya hecho sufrir o haya amenazado su existencia y la de sus ideales más queridos. Ejemplos: siento odio por mi profesor que me criticó en clases, o siento odio por una institución de salud que mató a mi esposo.
La violencia física resulta ser la consecuencia más común del odio, tanto en el aspecto personal, como en el ámbito social, todo aquello que remite a la violencia y desprecio generará un sentimiento intenso de rechazo. Una cuestión que aparece asociada al odio también es la sensación de venganza, cuando una persona siente odio suele emitir mensajes de venganza hacia otro o hacia algo. Una manifestación del odio contra personas o contra circunstancias, suele verse en los actos de enojo como por ejemplo : los gritos, golpes, para manifestar ese odio en acción.
Los celos es un estado emocional negativo que tiene ciertos síntomas a nivel cognitivo las personas que sufren emocionalmente de celos tienen habitualmente pensamientos distorsionados de la realidad, tienden a procesar estímulos ambiguos como muestras equivocadas de infidelidad como suelen ser mensajes como sonreír o mirar a otra persona, llamadas de amigos o compañeros de trabajo son interpretadas como infidelidad real.
A nivel conductual encontramos conductas de supervisión exagerada del comportamiento de la pareja o del familiar por el cual se siente celos. En el caso de los hermanos que sienten celos hay una exagerada supervisión de lo que hace el hermano.
A nivel emocional las personas con la emoción negativa de celos desarrollan también sentimientos negativos hacia el entorno con el que se relacionan, amigos, familiares, compañeros de estudios. Sienten desconfianza de todo su entorno cercano. Generalmente la emoción de los celos suele generar ansiedad, depresión, irritabilidad, explosiones de ira entre otras características. Algunas de las causas de los celos están directamente relacionadas con la inseguridad personal y la baja autoestima. Y es por este pensamiento sobre si mismos que los celos y las conductas negativas de los celos tienen como objetivo evitar la confirmación de esta creencia de poca valía personal.
Estado emocional negativo que nace de la falta de confianza en nuestras propias destrezas, las personas inseguras sienten que no responden bien a las expectativas que los demás les imponen. La inseguridad está directamente relacionada con una baja autoestima, una imagen negativa de nosotros mismos que puede ser provocada por diversos factores. Entre estos factores están:
El apego excesivo y negativo a nuestros padres
Presión externa
Expectativas demasiado altas
Experiencias negativas o traumáticas a lo largo de nuestra vida que puede incluir maltrato físico o maltrato psicológico.
Por este motivo en nuestros cursos de neuro coach se trabaja la inseguridad junto con la autoconfianza, con la finalidad de elevar este nivel de autoconfianza para ganar espacio fijo a la seguridad personal. Se trabaja la inseguridad de manera general en todas las áreas de la persona, reforzando las áreas fuertes y trabajando las áreas débiles, con la finalidad de obtener un cambio neuronal duradero en el tiempo.
El remordimiento es una emoción negativa que crea la misma persona que lo siente para consigo misma, que se desencadena cuando se lleva a cabo una acción reprochable desde el punto de vista moral de la persona que lo siente. Se trata de una emoción que genera un sentimiento de inseguridad y malestar, este puede generar un problema porque no les deja resolver la vida como cualquier otra persona lo haría, pues llevan encima un peso que les hace sentirse culpables y esa culpa es justamente la que no les permite estar bien, afectando de esta manera su salud, su bienestar y su estado de ánimo. Es posible que las personas con altos grados de remordimiento lleguen a la depresión emocional.
Todos tenemos un discurso o lenguaje interior que funciona la mayor parte del tiempo consciente, las personas que sufren de baja autoestima su discurso interior es con un lenguaje negativo, este diálogo interior a su vez produce sentimientos y emociones desagradables como la desconfianza en si mismo, el miedo, la inseguridad, el temor, incertidumbre. Uno de los pensamientos que condiciona a una persona que tiene baja valoración de si mismo o falta de autoestima es la frase: “No puedo” “No podré” “dudo que me salga bien” . Lo cual nos lleva con el tiempo a ser un muñeco en manos de los demás. La autoestima se construye mediante estímulos externos que recibimos de afuera, de la sociedad, de nuestros padres, de nuestra familia, y con estímulos internos que van nutriendo diariamente de lo que vivimos, lo que escuchamos, lo que vemos y lo que sentimos de nuestro entorno cercano. Es por ello que cambiar la baja autoestima de un niño dependerá de los adultos que tiene al lado, asimismo cambiar la baja autoestima de un adulto, dependerá de ayudarle al adulto a modificar su lenguaje interior.
El silencio reside en la habilidad de escuchar, escucharnos a nosotros mismos y escuchar a los demás. Escuchar es un arte ya olvidado en estos tiempos, Sin él no podemos comunicarnos ni relacionarnos con los demás de forma efectiva y por lo tanto no logramos que nuestra vida tenga sentido. Necesitamos aprender a escuchar. El silencio interior muchas veces nos permite escucharnos y comprender. El silencio es capaz de ingresar a áreas en donde no podemos entrar con facilidad. Las preocupaciones y el dolor pueden curarse cuando escuchamos. La IRA, el temor requieren de la tolerancia, el dolor de la desilusión necesita la emoción de la esperanza, la violencia de la venganza y el rencor necesita de la emoción del perdón y la paciencia, y el TEMOR, requiere de la emoción del Valor. El ego necesita de la emoción del autorrespeto. Y mediante nuestros cursos de neuro coach ustedes pueden acceder a estas emociones a través de una vía más rápida que haciéndolos solos.
Escuchar como coach que somos significa que podemos percibir la realidad. AL estar tranquilos escuchando tenemos la visión completa de la otra persona a través de la escucha activa.
El ego, la IRA, EL TEMOR y los deseos erróneos han creado las diversas enfermedades neuropsicológicas de la mente. Estas enfermedades no son parte de nuestro verdadero yo, y hemos creído en ellas durante demasiado tiempo las hemos transitado.
La combinación de nuestra bondad original con esta emoción negativa aprendida y repetida a lo largo de tanto tiempo ha generado en nosotros una gran confusión. Para separar esta confusión y acabar con las emociones negativas y la enfermedad psicológica, necesitamos las cualidades de nuestro sistema de creencias curado, y de nuestro yo original, en espaciales cualidades de emociones positivas de la guía de la escala emocional.
Estas cualidades del sistema de guía emocional aprendido en nuestros cursos nos ayudarán a cambiar cada día. Cada día nos purificamos más, cada día nos volvemos más fieles a nosotros mismos. Es en el espejo del silencio donde vemos nuestro cambio, en donde nuestro nuevo yo se vuelve realidad, y no una simple esperanza remota. Para consolidar esta realidad debemos destinar un tiempo diario a nuestro curso de la Guía emocional.
Una vez que hayamos aprendido a tomar un tiempo para estudiar nuestro sistema de guía emocional, disfrutaremos guiando a otros también en su escalada en la guía emociona. Al escuchar a otros generamos intimidad con ellos, y la intimidad da pie a la amistad. ¿ Que es la vida sin amistad? Lo que ofrecemos de corazón da calidad a nuestras relaciones como coach y nuestras relaciones como personas. Una relación genuina está basada en la sinceridad; una relación genuina es perdurable y constante. Esto hace que la vida valga la pena
La emoción del desconsuelo está basada en la tristeza sin solución, como consecuencia de la pérdida de algo querido, esta emoción se caracteriza por síntomas físicos, tristeza, dolor estomacal, pérdida de apetito, trastornos intestinales, alteración del sueño, pérdida de energía. Este estado de desconsuelo termina no solo con las emociones de la persona sino también influyen en su parte física, este desconsuelo pone a prueba el sistema de defensa natural del cuerpo, e incluyen otras reacciones emocionales profundas como son la ansiedad, la fatiga crónica, depresión y a veces pensamientos suicidas. El desconsuelo tiene como característica la aflicción que es una expresión externa de la pérdida psicológica de lo perdido.
Tenga presente que el fallecimiento de un ser querido puede dar lugar a que tenga que realizar ajustes importantes a su vida, tal como criar a los hijos sólo, adaptarse a vivir sin compañía o volver a trabajar. Estos retos pueden intensificar cualquier ansiedad y aflicción que ya esté experimentando.
-
-